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		<title>Dublinesca</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Apr 2010 01:13:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Enrique Vila-Matas &#8221; La realidad sabe escabullirse perfectamente detrás de una sucesión infinita de pasos, de niveles de percepción, de falsos sondeos. A la larga, la realidad resulta inextinguible, inalcanzable. Aunque sea a tanta distancia, por fin vi algo de Dublín, lo vi desde lo alto de estos acantilados que se adentran en el mar. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=54&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size:x-small;"><span style="font-family:Trebuchet MS,Tahoma,Arial;"><span style="font-size:x-large;"><span style="color:#666666;">Enrique Vila-Matas</span></span><br />
<span style="font-size:small;"><span style="color:#d98719;"><strong></strong></span></p>
<p>&#8221; <span style="font-size:x-small;"><em>La realidad sabe escabullirse perfectamente detrás  de una sucesión infinita de pasos, de niveles de percepción, de falsos  sondeos. A la larga, la realidad resulta inextinguible, inalcanzable.  Aunque sea a tanta distancia, por fin vi algo de Dublín, lo vi desde lo  alto de estos acantilados que se adentran en el mar. Grupos de aves  reposan sobre las aguas. La tristeza fascinante del lugar parece  acentuarse con la visión de esas escuadras de pájaros sonámbulos, en  pleno día, y es como si el vacío se anudara con la honda tristeza y ésta  de vez en cuando cobrara voz con el chillido de alguna gaviota.<br />
Trataré de poner en pie y mejorar mi mustia vida de editor retirado.  Pero algo se ha desfondado por completo en el cuarto. Alguien se ha ido.  O se ha borrado. Alguien, quizá imprescindible, ya no está. Alguien se  ríe a solas en otra parte. Y la lluvia se estrella cada vez con más  delirante fuerza sobre los cristales y también sobre el aire vacío y  sobre el hondo aire azul y sobre lo que está en ninguna parte y es  interminable. </em></span>&#8220;</span></span></span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/54/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/54/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=54&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Carver y Hopper</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Apr 2010 12:57:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Critica]]></category>

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		<description><![CDATA[Es curioso como en ocasiones, la literatura, la música o la pintura se dan la mano, con descarada facilidad. He leído a Raymond Carver y he contemplado las pinturas de Edward Hopper y me hablan de lo mismo, os recomiendo a estos dos magníficos artistas diferentes en su quehacer, pero iguales en la lectura de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=49&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lespaidesert.files.wordpress.com/2010/04/in5230hopper20nhks1.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-52" title="in5230hopper20nhks1" src="http://lespaidesert.files.wordpress.com/2010/04/in5230hopper20nhks1.jpg?w=300&#038;h=163" alt="" width="300" height="163" /></a></p>
<p>Es curioso como en ocasiones, la literatura, la música o la pintura se dan la mano, con descarada facilidad. He leído a Raymond Carver y he contemplado las pinturas de Edward Hopper y me hablan de lo mismo, os recomiendo a estos dos magníficos artistas diferentes en su quehacer, pero iguales en la lectura de sus obras, un escritor y un pintor que plasman la realidad de la misma manera. Un guiño para quien le guste la literatura y la pintura. Yo tengo una copia de un cuadro de Hopper en casa y varios libros de Carver en mi biblioteca. Nadie retrató lo inmóvil como Hopper, nadie relató la nada como Carver y hay intentos por allí, de filmar la nada.</p>
<p>Imagino una película con personas tomadas siempre de cuerpo entero, en escenarios despojados, donde no pase absolutamente nada, una película sin un solo primer plano, sin movimientos de cámara; un delicado equilibrio de presencia, entre los seres vivos y el mundo inerte. Los relatos de Carver, demuestran su inigualable talento para convertir a gente y situaciones vulgares y corriente, en algo extraordinario, extraño e indeleble. Y siempre utilizando unas estrategias literarias de apariencia elemental, pero que potencian una visión despojada, donde las personas, las cosas, las sensaciones, quedan en suspenso, sugeridas, levemente apuntadas, aunque se graben permanentemente en la sensibilidad de quien los lee. Una constante celebración del amor, la amistad y la sencillez de la vida cotidiana de unos seres de vidas marginales y frecuentemente desesperadas. <em> </em></p>
<p><em>Leer a Carver, en mi caso, implica un fluir de sensaciones, muchas asfixiantes. Nunca va a encontrarse en Carver un &#8220;final&#8221; al estilo tradicional. Carver relata situaciones, algo así como si tomas un fotograma, lo recortas del resto de la película y lo miras. El texto es eso, una descripción del fotograma. Carver ve la vida como una película (de hecho lo es: si fuera una foto, estaríamos muertos) y nos cuenta una escena. Y si con esa escena nos hace pensar, nos hace aglutinar sentimientos. La película &#8220;Ciudad de ángeles&#8221;, de Robert Altman, está basada en cuentos de Carver, enganchados y enhebrados unos a otros. Lo más parecido a un cuento de Carver es eso: el fotograma de una película, y ese fotograma pone en funcionamiento nuestra cabeza imaginando el resto. Hopper, también es un fotograma&#8230; mucho más obvio: es un cuadro. Pero los cuadros por lo general son estáticos y concluidos. Los de Hopper (al igual que los cuentos de Carver) no tienen final; la vida misma no tiene final, los episodios se suceden uno tras otro y es muy difícil determinar cuando concluye una historia. No hay nada mas artificial en un cuento que un final, y más aún un perfecto final. </em></p>
<p>Hopper continuó trabajando dentro de ese estilo durante toda su vida, refinándolo y perfeccionándolo, sin abandonar jamás sus principios básicos. La mayoría de las obras tienen como escenario el estado de Nueva York o Nueva Inglaterra; tanto los paisajes naturales como los urbanos son sencillos e íntimos: calles desiertas, teatros medio vacíos, estaciones de gasolina, vías de ferrocarril, hoteles. Una de sus obras más conocidas, Los halcones de la noche (1942, Instituto de Arte de Chicago). muestra un café por la noche, con unos pocos clientes que no se hablan, bajo una despiadada luz eléctrica.</p>
<p>Aunque su obra se mantuvo al margen de las principales corrientes abstractas del siglo XX, su estilo simple y esquemático fue uno de los que influyó en la vuelta al arte figurativo posterior y en el Pop Art.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/49/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/49/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=49&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Curso de literatura rusa</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 19:01:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8221; Un sentimental puede ser una perfecta bestia en sus ratos libres. Una persona sensible no será nunca cruel. El sentimental Rousseau, a quien se le saltaban las lágrimas ante una idea progresista, distribuyó sus muchos hijos naturales entre diversos hospicios y asilos, y jamás se ocupó de ellos. Una solterona sentimental puede mimar a [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=39&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8221; <em>Un sentimental puede ser una perfecta bestia en sus ratos libres. Una persona sensible no será nunca cruel. El sentimental Rousseau, a quien se le saltaban las lágrimas ante una idea progresista, distribuyó sus muchos hijos naturales entre diversos hospicios y asilos, y jamás se ocupó de ellos. Una solterona sentimental puede mimar a su loro y envenenar a su sobrina. El político sentimental puede acordarse del día de la madre y aniquilar implacablemente a un rival. A Stalin le encantaban los niños. Lenin lloraba en la ópera, sobre todo en La Traviata. Todo un siglo de autores cantaron la vida sencilla de los pobres. Por autores sentimentales nos referimos a la exageración no artística de emociones corrientes, que pretende provocar automáticamente la compasión tradicional en el lector. </em>&#8220;</p>
<p>Vladimir Nabokov</p>
<p><span style="font-size:x-small;"><span style="font-family:Trebuchet MS,Tahoma,Arial;"><span style="font-size:small;"></span></span></span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/39/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/39/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=39&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>Charles Bukowski,  A la puta que llevó mis poemas</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 18:51:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poésia]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8221; Algunos dicen que debemos eliminar del poema los remordimientos personales, permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero ¡POR DIOS! ¡Doce poemas perdidos y no tengo copias! ¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores! ¡Es intolerable! ¿Tratas de joderme como a los demás? ¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente lo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=32&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size:x-small;"><span style="font-family:Trebuchet MS,Tahoma,Arial;"><span style="font-size:small;"><span style="font-size:x-small;"><em> </em></span></span></span></span></p>
<p>&#8221; <em>Algunos dicen que debemos eliminar del poema<br />
los remordimientos personales,<br />
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero<br />
¡POR DIOS!<br />
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!<br />
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!<br />
¡Es intolerable!</em></p>
<p><em>¿Tratas de joderme como a los demás?<br />
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?<br />
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos en el rincón.<br />
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,<br />
pero no mis poemas.</em></p>
<p><em>No soy Shakespeare<br />
pero puede ser que algún día ya no escriba más,<br />
abstractos o de los otros.<br />
Siempre habrá dinero y putas y borrachos<br />
hasta que caiga la última bomba,<br />
pero como dijo Dios,<br />
cruzándose de piernas:<br />
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía. </em>&#8220;</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/32/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/32/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=32&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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			<media:title type="html">Custardoy</media:title>
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	</item>
		<item>
		<title>Elogio del jabón</title>
		<link>http://lespaidesert.wordpress.com/2010/02/12/elogio-del-jabon/</link>
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		<pubDate>Fri, 12 Feb 2010 16:20:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fragmentos]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8221; El objeto más bello y más limpio de este mundo es el jabón oval que sólo huele a sí mismo. Trozo de nieve tibia o marfil inocente, el jabón resulta lo servicial por excelencia. Dan ganas de conservarlo ileso, halago para la vista, ofrenda para el tacto y el olfato. Duele que su destino [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=27&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size:x-small;"><span style="font-family:Trebuchet MS,Tahoma,Arial;"><span style="font-size:small;"><span style="font-size:x-small;"><em> </em></span></span></span></span></p>
<p>&#8221; <em>El objeto más bello y más limpio de este mundo es el jabón oval que<br />
sólo huele a sí mismo. Trozo de nieve tibia o marfil inocente, el<br />
jabón resulta lo servicial por excelencia. Dan ganas de conservarlo<br />
ileso, halago para la vista, ofrenda para el tacto y el olfato. Duele<br />
que su destino sea mezclarse con toda la sordidez del planeta.<br />
En un instante celebrará sus nupcias con el agua, esencia de<br />
todo. Sin ella el jabón no sería nada, no justificaría su indispensable<br />
existencia. La nobleza de su vínculo no impide que sea destructivo<br />
para los dos.<br />
Inocencia y pureza van a sacrificarse en el altar de la inmundicia.<br />
Al tocar la suciedad del planeta ambos, para absolvernos,<br />
dejarán su condición de lirio y origen para ser habitantes de las<br />
alcantarillas y lodo de la cloaca.<br />
También el jabón por servir se acaba y se acaba sirviendo. Cumplido<br />
su deber será laja viscosa, plasta informe contraria a la perfección<br />
que ahora tengo en la mano.<br />
Medios lustrales para borrar la pesadumbre de ser y las<br />
corrupciones de estar vivos, agua y jabón al redimirnos de la noche<br />
nos bautizan de nuevo cada mañana. Sin su alianza sagrada, no tardaríamos<br />
en descender a nuestro infierno de bestias repugnantes.<br />
Lo sabemos, preferimos ignorarlo y no darle las gracias.<br />
[13]<br />
Nacemos sucios, terminaremos como trozos de abyecta podredumbre.<br />
El jabón mantiene a raya las señales de nuestra asquerosidad primigenia,<br />
desvanece la barbarie del cuerpo, nos permite salir una y otra<br />
vez de las tinieblas y el pantano.<br />
Parte indispensable de la vida, el jabón no puede estar exento<br />
de la sordidez común a lo que vive. Tampoco le fue dado el no ser<br />
cómplice del crimen universal que nos ha permitido estar un día<br />
más sobre la Tierra.<br />
Mientras me afeito y escucho un concierto de cámara, me niego a<br />
recordar que tanta belleza sobrenatural, la música vuelta espuma del<br />
aire, no sería posible sin los árboles destruidos (los instrumentos<br />
musicales), el marfil de los elefantes (el teclado del piano), las tripas<br />
de los gatos (las cuerdas).<br />
Del mismo modo, no importan las esencias vegetales, las sustancias<br />
químicas ni los perfumes añadidos: la materia prima del<br />
jabón impoluto es la grasa de los mataderos. Lo más bello y lo más<br />
pulcro no existirían si no estuvieran basados en lo más sucio y en lo<br />
más horrible. Así es y será siempre por desgracia.<br />
Jabón también el olvido que limpia del vivir y su exceso. Jabón la<br />
memoria que depura cuanto inventa como recuerdo. Jabón la palabra<br />
escrita. Poesía impía, prosa sarnosa. Lo más radiante encuentra<br />
su origen en lo más oscuro. Jabón la lengua española que lava en el<br />
poema las heridas del ser, las manchas del desamparo y el fracaso.<br />
Contra el crimen universal no puedo hacer nada. Aspiro el aroma a<br />
nuevo del jabón. El agua permitirá que se deslice sobre la piel y nos<br />
devuelva una inocencia imaginaria. </em>&#8220;</p>
<p>(José Emilio Pacheco)</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/27/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/27/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=27&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>La Magdalena de Proust</title>
		<link>http://lespaidesert.wordpress.com/2009/11/20/la-magdalena-de-proust/</link>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 23:52:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fragmentos]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=25&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>&#8220;Me llevé a los labios una cucharada de té en            el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo          instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar,          me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi          interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin no</em><em>ción          de lo que lo causaba&#8230;&#8221;</em></p>
<p>(Marcel Proust. &#8220;En busca del tiempo perdido&#8221;)</p>
<p>El famoso pasaje de la magdalena de Proust es la mejor descripción            que conozco del condicionamiento clásico de Pavlov. La magdalena            había sido asociada a la felicidad de la infancia y producía            ahora en el protagonista adulto de la novela la respuesta condicionada:            un placer delicioso, intenso, extraordinario, que surgía inesperadamente            del interior de la magdalena&#8230; el protagonista no era capaz de explicárselo.            No son sentimientos subjetivos, ni siquiera sensaciones asociadas a            una cultura y un tiempo y un lugar lo que Proust describe. Son experiencias            psicológicas básicas, verificables en cualquier persona,            en cualquier lugar, en cualquier tiempo. Es condicionamiento clásico.            Eso sí, puesto en bonito.</p>
<p>« […] En cuanto reconocí el sabor del pedazo de magdalena mojado en tila que mi tía me daba (aunque todavía no había descubierto y tardaría mucho en averiguar el por qué ese recuerdo me daba tanta dicha), la vieja casa gris con fachada a la calle, donde estaba su cuarto, vino como una decoración de teatro a ajustarse al pabelloncito del jardín que detrás de la fábrica principal se había construido para mis padres, y en donde estaba ese truncado lienzo de casa que yo únicamente recordaba hasta entonces; y con la casa vino el pueblo, desde la hora matinal hasta la vespertina y en todo tiempo, la plaza, adonde me mandaban antes de almorzar, y las calles por donde iba a hacer recados, y los caminos que seguíamos cuando hacía buen tiempo. Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles, así ahora todas las flores de nuestro jardín y las del parque del señor Swann y las ninfeas del Vivonne y las buenas gentes del pueblo y sus viviendas chiquitas y la iglesia y Combray entero y sus alrededores, todo eso, pueblo y jardines, que va tomando forma y consistencia, sale de mi taza de té […]»</p>
<p>&nbsp;</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/25/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/25/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=25&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Jaime Sabines</title>
		<link>http://lespaidesert.wordpress.com/2009/11/01/jaime-sabines/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Nov 2009 12:39:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poésia]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía de mi piel de ti, de mi alma, de ti y de mi boca y del insoportable que yo soy sin ti. Muero de ti y de mi, muero de ambos, de nosotros, de [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=22&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>No es que muera de amor, muero de ti.<br />
Muero de ti, amor, de amor de ti,<br />
de urgencia mía de mi piel de ti,<br />
de mi alma, de ti y de mi boca<br />
y del insoportable que yo soy sin ti.</p>
<p>Muero de ti y de mi, muero de ambos,<br />
de nosotros, de ese,<br />
desgarrado, partido,<br />
me muero, te muero, lo morimos.</p>
<p>Morimos en mi cuarto en que estoy solo,<br />
en mi cama en que faltas,<br />
en la calle donde mi brazo va vacío,<br />
en el cine y los parques, los tranvías,<br />
los lugares donde mi hombro<br />
acostumbra tu cabeza<br />
y mi mano tu mano<br />
y todo yo te sé como yo mismo.</p>
<p>Morimos en el sitio que le he prestado al aire<br />
para que estés fuera de mí,<br />
y en el lugar en que el aire se acaba<br />
cuando te echo mi piel encima<br />
y nos conocemos en nosotros,<br />
separados del mundo, dichosa, penetrada,<br />
y cierto , interminable.</p>
<p>Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos<br />
entre los dos, ahora, separados,<br />
del uno al otro, diariamente,<br />
cayéndonos en múltiples estatuas,<br />
en gestos que no vemos,<br />
en nuestras manos que nos necesitan.</p>
<p>Nos morimos, amor, muero en tu vientre<br />
que no muerdo ni beso,<br />
en tus muslos dulcísimos y vivos,<br />
en tu carne sin fin, muero de máscaras,<br />
de triángulos oscuros e incesantes.<br />
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,<br />
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.<br />
En el pozo de amor a todas horas,<br />
inconsolable, a gritos,<br />
dentro de mi, quiero decir, te llamo,<br />
te llaman los que nacen, los que vienen<br />
de atrás, de ti, los que a ti llegan.<br />
Nos morimos, amor, y nada hacemos<br />
sino morirnos más, hora tras hora,<br />
y escribirnos y hablarnos y morirnos.</p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/22/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/22/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=22&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		</media:content>
	</item>
		<item>
		<title>A un Gato</title>
		<link>http://lespaidesert.wordpress.com/2009/03/21/a-un-gato/</link>
		<comments>http://lespaidesert.wordpress.com/2009/03/21/a-un-gato/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 21 Mar 2009 19:49:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[L´Espai Desert]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>

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		<description><![CDATA[Poema A Un Gato de Jorge Luis Borges No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera; eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos. Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente; más remoto que el Ganges y el poniente, tuya es la soledad, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=19&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="border:#bababa .75pt dashed;padding:4pt;">
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:7.5pt 7.5pt 0;padding:0;" align="center"><span style="font-size:11pt;color:#4d4d4d;font-family:Arial;">Poema <strong>A Un Gato</strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0 7.5pt;padding:0;" align="center"><span style="font-size:11pt;color:#4d4d4d;font-family:Arial;" lang="FR">de Jorge Luis Borges </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0 7.5pt 12pt;padding:0;"><span style="font-size:11pt;color:#4d4d4d;font-family:Arial;" lang="FR"></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0 7.5pt;padding:0;" align="center"><span style="font-size:11pt;color:#4d4d4d;font-family:Arial;">No son más silenciosos los espejos<br />
ni más furtiva el alba aventurera;<br />
eres, bajo la luna, esa pantera<br />
que nos es dado divisar de lejos.<br />
Por obra indescifrable de un decreto<br />
divino, te buscamos vanamente;<br />
más remoto que el Ganges y el poniente,<br />
tuya es la soledad, tuyo el secreto.<br />
Tu lomo condesciende a la morosa<br />
caricia de mi mano. Has admitido,<br />
desde esa eternidad que ya es olvido,<br />
el amor de la mano recelosa.<br />
En otro tiempo estás. Eres el dueño<br />
de un ámbito cerrado como un sueño.</span><span style="font-size:8.5pt;color:#4d4d4d;font-family:Arial;"> </span></p>
</div>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;" align="center"><em><span style="font-size:10pt;color:#333300;font-family:Georgia;">“No hay un solo hombre que no sea un descubridor. Empieza descubriendo lo amargo, lo salado, lo cóncavo, lo liso, lo áspero, los siete colores y las veintitantas letras del alfabeto; pasa por los rostros, los mapas, los animales y los astros; concluye por la duda o por la fe y por la certidumbre casi total de su propia ignorancia.”</span></em><span style="font-size:10pt;color:#333300;font-family:Georgia;"> </span><span style="color:#333333;font-family:Georgia;"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;" align="right"><span style="font-size:10pt;color:#333300;font-family:Georgia;">Jorge Luis Borges</span><span style="color:#333333;font-family:Georgia;"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:center;margin:0;" align="center"><span style="color:#333300;font-family:Georgia;"><span style="font-size:small;">En una de sus fotografías Jorge Luis Borges tiene sobre sus piernas a su gato Odin. Borges amaba a los gatos, tal vez veía el mundo a través de sus ojos. Odin lo sobrevivió casi diez años y se llevó la mirada de Borges con él. Borges el escritor de los laberintos, de los indescifrables senderos que se bifurcan, de los espejos y de los sueños. Mi querido Borges, todos tenemos nuestro propio laberinto: &#8220;No habrá nunca una puerta. Estas adentro/ y el alcázar abarca el universo/ y no tiene ni anverso ni reverso/ Ni extremo muro ni secreto centro.&#8221;</p>
<p></span></span><span style="color:#333333;font-family:Georgia;" lang="EN"><a href="http://photos1.blogger.com/blogger/7752/3879/1600/Borges%20y%20Beppo.37.jpg"><span style="color:#333300;text-decoration:none;"></span></a></span><span style="color:#333300;font-family:Georgia;"><span style="font-size:small;">Borges tuvo otro gato, Beppo era el gran gato blanco de Borges, se llamaba así por el gato de Lord Byron. Dice Borges: &#8220;Nadie cree que los gatos son buenos compañeros, pero lo son. Estoy solo, acostado, y de pronto siento un poderoso brinco: es Beppo, que se sienta a dormir a mi lado, y yo percibo su presencia como la de un dios que me protegiera.&#8221;. &#8220;Siempre preferí el enigma que suponen los gatos&#8221;. Borges escribió este poema cuando su mucama le contó que Beppo jugaba y atacaba su propia imagen en el espejo.<br />
</span></span><span style="color:#333333;font-family:Georgia;"><br />
</span><span style="font-size:small;"><span style="color:#333300;font-family:Georgia;">BEPPO<br />
El gato blanco y célibe se mira/ en la lúcida luna del espejo/ y no puede saber que esa blancura/ y esos ojos de oro que no ha visto/ nunca en la casa son su propia imagen./ ¿Quién le dirá que el otro que lo observa/ es apenas un sueño del espejo?/ Me digo que esos gatos armoniosos/ el de cristal y el de caliente sangre,/ son simulacros que concede el tiempo/ un arquetipo eterno. Así lo afirma,/ sombra también, Plotino en las Ennéadas./ ¿De qué Adán anterior al paraíso,/ de qué divinidad indescifrable/ somos los hombres un espejo roto?.</span><span style="color:#333333;font-family:Georgia;"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:right;margin:0;" align="right"><span style="color:#333300;font-family:Georgia;" lang="EN"><span style="font-size:small;">Jorge Luis Borges</span></span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/19/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/19/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=19&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Momo</title>
		<link>http://lespaidesert.wordpress.com/2008/08/26/momo/</link>
		<comments>http://lespaidesert.wordpress.com/2008/08/26/momo/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2008 16:05:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fragmentos]]></category>
		<category><![CDATA[L´Espai Desert]]></category>

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		<description><![CDATA[                  “Cuando barría las calles lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida. Paso – inspiración – barrida. Paso – inspiración – barrida. De vez en cuando, se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía paso – inspiración – barrida. Mientras [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=14&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<p><span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-family:Tahoma;"><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">      </span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">          “Cuando barría las calles lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida. Paso – inspiración – barrida. Paso – inspiración – barrida. De vez en cuando, se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía paso – inspiración – barrida.</span></em></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">Mientras se iba moviendo, con la calle sucia ante sí y la limpia detrás, se le ocurrían pensamientos. Pero eran pensamientos sin palabras, pensamientos tan difíciles de comunicar como un olor que se ha soñado. Después del trabajo, cuando se sentaba con Momo, le explicaba sus pensamientos. Y como ella le escuchaba a su modo, tan peculiar, su lengua se soltaba y hallaba las palabras adecuadas.</span><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">- Ves Momo – le decía, por ejemplo -, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">- Y entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, y al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">- Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la barrida siguiente. Nunca nada más que en la siguiente.</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">Volvió a callar y reflexionar, antes de decir:</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><br />
</span></em><em><span style="font-size:11pt;font-style:normal;font-family:Tahoma;">- Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser.” </span></em><br />
</span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em> </em></span></span></em><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">(Extracto del capítulo <strong><em>4. Un Viejo Callado y Un Joven Parlanchín</em></strong>, de la novela <strong>“Momo”</strong> de Michael Ende)</span></p>
<br /><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/categories/lespaidesert.wordpress.com/14/" /> <img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/tags/lespaidesert.wordpress.com/14/" /> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lespaidesert.wordpress.com/14/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lespaidesert.wordpress.com/14/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=14&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>La lengua de las Mariposas</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Apr 2008 12:23:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Custardoy</dc:creator>
				<category><![CDATA[L´Espai Desert]]></category>
		<category><![CDATA[textos]]></category>

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		<description><![CDATA[La lengua de las mariposas Manuel Rivas (Texto completo)   «¿Qué hay , Gorrión? Espero que este año podamos ver por fin la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que le enviaran un microscopio a los de la instrucción pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lespaidesert.wordpress.com&amp;blog=1436955&amp;post=13&amp;subd=lespaidesert&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family:Garamond;"></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">La lengua de las mariposas</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Manuel Rivas</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">(Texto completo)</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Qué hay , Gorrión? Espero que este año podamos ver por fin la lengua de las mariposas».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El maestro aguardaba desde hacía tiempo que le enviaran un microscopio a los de la instrucción pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuvieran un efecto de poderosas lentes.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«La lengua de la mariposa es una trompa enroscada como un resorte de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar ¿a que sienten ya el dulce en la boca como si la yema fuera la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa». Y entonces todos teníamos envidia de las mariposas. Que maravilla. Ir por el mundo volando, con esos trajes de fiesta, y parar en flores como tabernas con barriles llenos de jarabe.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Quiero decir que no podían entender como yo quería a mi maestro. Cuando era un «picarito», la escuela era una amenaza terrible. Una palabra que cimbraba en el aire como una vara de mimbre.<br />
«¡Ya verás cuando vayas a la escuela!»<br />
Dos de mis tíos, como muchos otros mozos, emigraron a América por no ir de quintos a la guerra de Marruecos. Pues bien, yo también soñaba con ir a América sólo por no ir a la escuela. De hecho, había historias de niños que huían al monte para evitar aquel suplicio. Aparecían a los dos o tres días, ateridos y sin habla, como desertores de la batalla del Barranco del Lobo. Yo iba para seis años y me llamaban todos Gorrión. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando por la Alameda, y fue Cordeiro, el recolector de basura y hojas secas, el que me puso el apodo. «Pareces un gorrión».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Creo que nunca corrí tanto como aquel verano anterior al ingreso en la escuela. Corría como un loco y a veces sobrepasaba el límite de la Alameda y seguía lejos, con la mirada puesta en la cima del monte Sinaí, con la ilusión de que algún día me saldrían alas y podría llegar a Buenos Aires. Pero jamás sobrepasé aquella montaña mágica.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¡Ya verás cuando vayas a la escuela!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Mi padre contaba como un tormento, como si le arrancara las amígdalas con la mano, la manera en que el maestro les arrancaba la jeada del habla para que no dijeran ajua ni jato ni jracias. «Todas las mañanas teníamos que decir la frase &#8216;Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo&#8217;. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!» Si de verdad quería meterme miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí. Encogido en la cama, escuchaba el reloj de la pared en la sala con la angustia de un condenado. El día llegó con una claridad de mandil de carnicero. No mentiría si les dijera a mis padres que estaba enfermo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El miedo, como un ratón, me roía por dentro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Y me meé. No me meé en la cama sino en la escuela.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Lo recuerdo muy bien. Pasaron tantos años y todavía siento una humedad cálida y vergonzosa escurriendo por las piernas. Estaba sentado en el último pupitre, medio escondido con la esperanza de que nadie se percatara de mi existencia, hasta poder salir y echar a volar por la Alameda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«A ver, usted, ¡póngase de pie!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El destino siempre avisa. Levanté los ojos y vi con espanto que la orden iba para mi. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. Era pequeña, de madera, pero a mi me pareció la lanza de Abd el-Krim.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Cuál es su nombre?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Gorrión»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Todos los niños rieron a carcajadas. Sentí como si me batieran con latas en las orejas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Gorrión?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">No recordaba nada. Ni mi nombre. Todo lo que yo había sido hasta entonces había desaparecido de mi cabeza. Mis padres eran dos figuras borrosas que se desvanecían en la memoria. Miré cara al ventanal, buscando con angustia los árboles de la alameda.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Y fue entonces cuando me meé.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Cuando se dieron cuenta los otros rapaces, las carcajadas aumentaron y resonaban como trallazos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Huí. Eché a correr como un loquito con alas. Corría, corría como solo se corre en sueños y viene tras de uno el Sacaúnto. Yo estaba convencido de que eso era lo que hacía el maestro. Venir tras de mi. Podía sentir su aliento en el cuello y el de todos los niños, como jauría de perros a la caza de un zorro. Pero cuando llegué a la altura del palco de la música y miré cara atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba solo con mi miedo, empapado de sudor y de meos. El palco estaba vacío. Nadie parecía reparar en mi, pero yo tenía la sensación de que toda la villa estaba disimulando, que docenas de ojos censuradores acechaban en las ventanas, y que las lenguas murmuradoras no tardarían en llevarle la noticia a mis padres. Las piernas decidieron por mí. Caminaron hacia el Sinaí con una determinación desconocida hasta entonces. Esta vez llegaría hasta A Coruña y embarcaría de polisón en uno de esos navíos que llevan a Buenos Aires.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Desde la cima del Sinaí no se veía el mar sino otro monte más grande todavía, con peñascos recortados como torres de una fortaleza inaccesible. Ahora recuerdo con una mezcla de asombro y nostalgia lo que tuve que hacer aquel día. Yo sólo, en la cima, sentado en silla de piedra, bajo las estrellas, mientras en el valle se movían como luciérnagas los que con candil andaban en mi búsqueda. Mi nombre cruzaba la noche cabalgando sobre los aullidos de los perros. No estaba sorprendido. Era como si atravesara la línea del miedo. Por eso no lloré ni me resistí cuando llegó donde mi la sombra regia de Cordeiro. Me envolvió con su chaquetón y me abrazó en su pecho. «Tranquilo Gorrión, ya pasó todo».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Dormí como un santo aquella noche, pegadito a mamá. Nadie me reprendió. Mi padre se había quedado en la cocina, fumando en silencio, con los codos sobre el mantel de hule, las colillas amontonadas en el cenicero de concha de vieira, tal como pasara cuando había muerto la abuela.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Tenía la sensación de que mi madre no me había soltado de la mano en toda la noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Así me llevó, agarrado como quien lleva un serón en mi vuelta a la escuela. Y en esta ocasión, con corazón sereno, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El sapo sonreía. Me pellizcó la mejilla con cariño. «¡Me gusta ese nombre, Gorrión!». Y aquel pellizco me hirió como un dulce de café. Pero lo más increíble fue cuando, en el medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano cara a su mesa y me sentó en su silla. Y permaneció de pie, agarró un libro y dijo:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso». Pensé que me iba a mear de nuevo por los pantalones, pero sólo noté una humedad en los ojos. «Bien, y ahora, vamos a comenzar con un poema. ¿A quien le toca? ¿Romualdo? Ven, Romualdo, acércate. Ya sabes, despacito y en voz bien alta».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">A Romualdo los pantalones cortos le quedaban ridículos. Tenía las piernas muy largas y oscuras, con las rodillas llenas de heridas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Una tarde parda y fría&#8230;»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Un momento, Romualdo, ¿qué es lo que vas a leer?»<br />
«Una poesía, señor».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Y como se titula?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Recuerdo infantil. Su autor es don Antonio Machado»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Muy bien, Romualdo, adelante. Despacito y en voz alta. Repara en la puntuación»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El llamado Romualdo, a quien yo conocía de acarrear sacos de piñas como niño que era de Altamira, carraspeó como un viejo fumador de picadura y leyó con una voz increíble, espléndida, que parecía salida de la radio de Manolo Suárez, el indiano de Montevideo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Una tarde parda y fría</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">de invierno. Los colegiales</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">estudian. Monotonía</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">de lluvia tras los cristales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Es la clase. En un cartel</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">se representa a Caín</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">fugitivo, y muerto Abel,</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">junto a una marcha carmín&#8230;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Muy bien. ¿Qué significa monotonía de lluvia, Romualdo?», preguntó el maestro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Que llueve después de llover, don Gregorio».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Rezaste?», preguntó mamá, mientras pasaba la plancha por la ropa que papá cosiera durante el día. En la cocina, la olla de la cena despedía un aroma amargo de nabiza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Pues si», dije yo no muy seguro. «Una cosa que hablaba de Caín y Abel».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Eso está bien», dijo mamá. «No se por que dicen que ese nuevo maestro es un ateo».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Qué es un ateo?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Alguien que dice que Dios no existe». Mamá hizo un gesto de desagrado y pasó la plancha con energía por las arrugas de un pantalón.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Papá es un ateo?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Mamá posó la plancha y me miró fijo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Cómo va a ser papá un ateo? ¿Cómo se te ocurre preguntar esa pavada?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Yo había escuchado muchas veces a mi padre blasfemar contra Dios. Lo hacían todos los hombres. Cuando algo iba mal, escupían en el suelo y decían esa cosa tremenda contra Dios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Decían dos cosas: Cajo en Dios, cajo en el Demonio. Me parecía que sólo las mujeres creían de verdad en Dios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Y el Demonio? ¿Existe el Demonio?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¡Por supuesto!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El hervor hacía bailar la tapa de la olla. De aquella boca mutante salían vaharadas de vapor e gargajos de espuma y berza. Una abeja revoloteaba en el techo alrededor de la lámpara eléctrica que colgaba de un cable trenzado. Mamá estaba enfurruñada como cada vez que tenía que planchar. Su cara se tensaba cuando marcaba la raya de las perneras. Pero ahora hablaba en un tono suave y algo triste, como si se refiriera a un desvalido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«El Demonio era un ángel, pero se hizo malo».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">La abeja batió contra la lámpara, que osciló ligeramente y desordenó las sombras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«El maestro dijo hoy que las mariposas también tienen lengua, una lengua finita y muy larga, que llevan enrollada como el resorte de un reloj. Nos la va a enseñar con un aparato que le tienen que mandar de Madrid. ¿A que parece mentira eso de que las mariposas tengan lengua?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Si él lo dice, es cierto. Hay muchas cosas que parecen mentira y son verdad. ¿Te gusta la escuela?»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Mucho. Y no pega. El maestro no pega»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">No, el maestro don Gregorio no pegaba. Por lo contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos peleaban en el recreo, los llamaba, «parecen carneros» y hacía que se dieran la mano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Luego, los sentaba en el mismo pupitre. Así fue como hice mi mejor amigo, Dombodán, grande, bondadoso y torpe. Había otro rapaz, Eladio, que tenía un lunar en la mejilla, en el que golpearía con gusto, pero nunca lo hice por miedo a que el maestro me mandara darle la mano y que me cambiara junto a Dombodán. El modo que tenía don Gregorio de mostrar un gran enfado era el silencio.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Si ustedes no se callan, tendré que callar yo».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Y iba cara al ventanal, con la mirada ausente, perdida en el Sinaí. Era un silencio prolongado, desasosegante, como si nos dejara abandonados en un extraño país.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Sentí pronto que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que tocaba era un cuento atrapante. El cuento podía comenzar con una hoja de papel, después de pasar por el Amazonas y el sístole y diástole del corazón. Todo se enhebraba, todo tenía sentido. La hierba, la oveja, la lana, mi frío. Cuando el maestro se dirigía al mapamundi, nos quedábamos atentos como si se iluminara la pantalla del cine Rex. Sentíamos el miedo de los indios cuando escucharon por vez primera el relincho de los caballos y el estampido del arcabuz. Íbamos a lomo de los elefantes de Aníbal de Cartago por las nieves de los Alpes, camino de Roma. Luchamos con palos y piedras en Ponte Sampaio contra las tropas de Napoleón. Pero no todo eran guerras.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Hacíamos hoces y rejas de arado en las herrerías del Incio. Escribimos cancioneros de amor en Provenza y en el mar de Vigo. Construimos el Pórtico da Gloria. Plantamos las patatas que vinieron de América. Y a América emigramos cuando vino la peste de la patata.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Las patatas vinieron de América», le dije a mi madre en el almuerzo, cuando dejó el plato delante mío.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¡Que iban a venir de América! Siempre hubo patatas», sentenció ella.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«No. Antes se comían castañas. Y también vino de América el maíz». Era la primera vez que tenía clara la sensación de que, gracias al maestro, sabía cosas importantes de nuestro mundo que ellos, los padres, desconocían.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos. Las arañas de agua inventaban el submarino. Las hormigas cuidaban de un ganado que daba leche con azúcar y cultivaban hongos. Había un pájaro en Australia que pintaba de colores su nido con una especie de óleo que fabricaba con pigmentos vegetales. Nunca me olvidaré. Se llamaba tilonorrinco. El macho ponía una orquídea en el nuevo nido para atraer a la hembra.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Tal era mi interés que me convertí en el suministrador de bichos de don Gregorio y él me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y feriados que pasaba por mi casa y íbamos juntos de excursión. Recorríamos las orillas del río, las gándaras, el bosque, y subíamos al monte Sinaí. Cada viaje de esos era para mí como una ruta del descubrimiento. Volvíamos siempre con un tesoro. Una mantis. Una libélula. Un escornabois. Y una mariposa distinta cada vez, aunque yo solo recuerde el nombre de una es la que el maestro llamó Iris, y que brillaba hermosísima posada en el barro o en el estiércol.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">De regreso, cantábamos por las corredoiras como dos viejos compañeros. Los lunes, en la escuela, el maestro decía: «Y ahora vamos a hablar de los bichos de Gorrión».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Para mis padres, esas atenciones del maestro eran una honra. Aquellos días de excursión, mi madre preparaba la merienda para los dos. «No hacía falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta, decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Los maestros no ganan lo que tienen que ganar», sentenciaba, con sentida solemnidad, mi padre. «Ellos son las luces de la República».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¡La República, la República! ¡Ya veremos donde va a parar la República!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Mi padre era republicano. Mi madre, no. Quiero decir que mi madre era de misa diaria y los republicanos aparecían como enemigos de la Iglesia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Procuraban no discutir cuando yo estaba delante, pero muchas veces los sorprendía.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Qué tienes tu contra Azaña? Esa es cosa del cura, que te anda calentando la cabeza»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Yo a misa voy a rezar», decía mi madre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Tu, si, pero el cura no»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que, si no tenía inconveniente, le gustaría «tomarle las medidas para un traje».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">El maestro miró alrededor con desconcierto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Es mi oficio», dijo mi padre con una sonrisa.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Respeto muchos los oficios», dijo por fin el maestro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año y lo llevaba también aquel día de julio de 1936 cuando se cruzó conmigo en la alameda, camino del ayuntamiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Qué hay, Gorrión? A ver si este año podemos verles por fin la lengua a las mariposas»&#8221;</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Algo extraño estaba por suceder. Todo el mundo parecía tener prisa, pero no se movía. Los que miraban para la derecha, viraban cara a la izquierda. Cordeiro, el recolector de basura y hojas secas, estaba sentado en un banco, cerca del palco de la música. Yo nunca vi sentado en un banco a Cordeiro. Miró cara para arriba, con la mano de visera. Cuando Cordeiro miraba así y callaban los pájaros era que venía una tormenta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Sentí el estruendo de una moto solitaria. Era un guarda con una bandera sujeta en el asiento de atrás. Pasó delante del ayuntamiento y miró cara a los hombres que conversaban inquietos en el porche. Gritó: «¡Arriba España!» Y arrancó de nuevo la moto dejando atrás una estela de estallidos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Las madres comenzaron a llamar por los niños. En la casa, parecía haber muerto otra vez la abuela. Mi padre amontonaba colillas en el cenicero y mi madre lloraba y hacía cosas sin sentido, como abrir el grifo del agua y lavar los platos limpios y guardar los sucios.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Llamaron a la puerta y mis padres miraron el picaporte con desasosiego. Era Amelia, la vecina, que trabajaba en la casa de Suárez, el indiano.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¿Saben lo que está pasando? En la Coruña los militares declararon el estado de guerra. Están disparando contra el Gobierno Civil»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¡Santo cielo!», se persignó mi madre.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Y aquí», continuó Amelia en voz baja, como si las paredes oyeran, «Se dice que el alcalde llamó al capitán de carabineros pero que este mandó decir que estaba enfermo».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Al día siguiente no me dejaron salir a la calle. Yo miraba por la ventana y todos los que pasaban me parecían sombras encogidas, como si de pronto cayera el invierno y el viento arrastrara a los gorriones de la Alameda como hojas secas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Llegaron tropas de la capital y ocuparon el ayuntamiento. Mamá salió para ir a la misa y volvió pálida y triste, como si se hiciera vieja en media hora.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Están pasando cosas terribles, Ramón», oí que le decía, entre sollozos, a mi padre. También él había envejecido. Peor todavía. Parecía que había perdido toda voluntad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Se arrellanó en un sillón y no se movía. No hablaba. No quería comer.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Hay que quemar las cosas que te comprometan, Ramón. Los periódicos, los libros. Todo»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Fue mi madre la que tomó la iniciativa aquellos días. Una mañana hizo que mi padre se arreglara bien y lo llevó con ella a la misa. Cuando volvieron, me dijo: «Ven, Moncho, vas a venir con nosotros a la alameda».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Me trajo la ropa de fiesta y, mientras me ayudaba a anudar la corbata, me dijo en voz muy grave: «Recuerda esto, Moncho. Papá no era republicano. Papá no era amigo del alcalde. Papá no hablaba mal de los curas. Y otra cosa muy importante, Moncho. Papá no le regaló un traje al maestro».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Si que lo regaló».</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«No, Moncho. No lo regaló. ¿Entendiste bien? ¡No lo regalo!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Había mucha gente en la Alameda, toda con ropa de domingo. Bajaran también algunos grupos de las aldeas, mujeres enlutadas, paisanos viejos de chaleco y sombrero, niños con aire asustado, precedidos por algunos hombres con camisa azul y pistola en el cinto. Dos filas de soldados abrían un corredor desde la escalinata del ayuntamiento hasta unos camiones con remolque entoldado, como los que se usaban para transportar el ganado en la feria grande.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Pero en la alameda no había el alboroto de las ferias sino un silencio grave, de Semana Santa. La gente no se saludaba. Ni siquiera parecían reconocerse los unos a los otros. Toda la atención estaba puesta en la fachada del ayuntamiento.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Un guardia entreabrió la puerta y recorrió el gentío con la mirada. Luego abrió del todo e hizo un gesto con el brazo. De la boca oscura del edificio, escoltados por otros guardas, salieron los detenidos, iban atados de manos y pies, en silente cordada. De algunos no sabía el nombre, pero conocía todos aquellos rostros. El alcalde, el de los sindicatos, el bibliotecario del ateneo Resplandor Obrero, Charli, el vocalista de la orquesta Sol y Vida, el cantero q quien llamaban Hércules, padre de Dombodán&#8230; Y al cabo de la cordada, jorobado y feo como un sapo, el maestro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Se escucharon algunas órdenes y gritos aislados que resonaron en la Alameda como petardos. Poco a poco, de la multitud fue saliendo un ruge-ruge que acabó imitando aquellos apodos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«¡Traidores! ¡Criminales! ¡Rojos!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">«Grita tu también, Ramón, por lo que más quieras, ¡grita!». Mi madre llevaba agarrado del brazo a papá, como si lo sujetara con toda su fuerza para que no desfalleciera. « ¡Que vean que gritas, Ramón, que vean que gritas!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Y entonces oí como mi padre decía «¡Traidores» con un hilo de voz. Y luego, cada vez más fuerte, «¡Criminales! ¡Rojos!» Saltó del brazo a mi madre y se acercó más a la fila de los soldados, con la mirada enfurecida cara al maestro. «¡Asesino! ¡Anarquista! ¡Comeniños!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Ahora mamá trataba de retenerlo y le tiró de la chaqueta discretamente. Pero él estaba fuera de sí. «¡Cabrón! ¡Hijo de mala madre¡». Nunca le había escuchado llamar eso a nadie, ni siquiera al árbitro en el campo de fútbol. «Su madre no tiene la culpa, ¿eh, Moncho?, recuerda eso». Pero ahora se volvía cara a mi enloquecido y me empujaba con la mirada, los ojos llenos de lágrimas y sangre. «¡Grítale tu también, Monchiño, grítale tu también!»</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top:6px;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="center"><span style="font-size:11pt;font-family:Tahoma;">Cuando los camiones arrancaron cargados de presos, yo fui uno de los niños que corrían detrás lanzando piedras. Buscaba con desesperación el rostro del maestro para llamarle traidor y criminal. Pero el convoy era ya una nube de polvo a lo lejos y yo, en el medio de la alameda, con los puños cerrados, sólo fui capaz de murmurar con rabia: «¡Sapo! ¡Tilonorrinco! ¡Iris!».</span></p>
<p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-top:6px;margin-bottom:0;text-indent:15px;" align="center"> </p>
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